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Libro II :
Una Breve Historia Popular de la Medicina


Capítulo 5:

Semilla Defectuosa

"[El regente] modelo de la historia de la humanidad, cuidadosamente edificado por eruditos durante los dos últimos siglos, es tristemente y completamente erróneo . . . [Es algo que no podemos] corregir con modestos retoques y ajustes. Lo que se necesita es botar por la ventana el modelo existente y que comencemos de nuevo con mentes abiertas y absolutamente sin ideas preconcebidas . . . "
Graham Hancock 1


W n tiempos de mi temprana adolescencia -- hablamos de principios de los años 70 -- asistí al seminario . . . Imagine una escuela secundaria sin chicas, uniformes bien planchados, reglas estrictas, un campus rotulado con simbolismos Católico-Romanos pordoquier, cumplimiento diario de innumerables elementos de ritual . . . una matriz dentro de la Matriz, si se quiere. Los lectores no deben leer despectivamente en mi descripción, porque mi recuerdo en conjunto de esta experiencia es mucho más positiva que negativa.
Sin embargo, aún en mi propia época, a esa temprana edad, fui capaz de atestiguar cómo la Ortodoxia tuerce la evidencia empírica de maneras asombrosamente intrincadas para que calcen en sus propios planes. Específicamente, puedo recordar una clase donde el profesor exponente intentó reforzar una creencia largamente sostenida entre los creacionistas estrictos, en particular que nuestro planeta, nuestro sistema solar, nuestra galaxia . . . de hecho, nuestro Universo entero, no sólo que fue creado en siete días, sino que era imposible que el Universo haya existido antes del año 4,004 A.C.
¿Y cómo se explicarían las metodologías recientemente desarrolladas, como la datación por carbono 14, las cuales muestran que la tierra tiene -- a lo poco -- billones de años? Bueno, eso es fácil, afirmó mi profesor, rebosante de aplomo, "Por todo lo que sabemos, un día en el tiempo de la Creación pudo haber sido igual a un billón de años en nuestro tiempo".
Al echar un vistazo por el aula, estuve igualmente seguro de que no fui el único asistente que no se creyó tal disparate. (Años más tarde recordé esta experiencia al contemplar a la "incriminante madre" de Joseph Campbell, regañando a su hijo de doce años por escribir una ensayo sobre la evolución, sin Adán y Eva. ["¡Oh, esos científicos! ¡Esas sólo son teorías!"]) [2]
Aquellos que se mantienen como inquebrantables partidarios de la Ciencia Moderna carecen de causas para reír o menospreciar, no obstante. Porque un descubrimiento mucho más grande en mi propia vida es el grado al cual nuestro propio sistema ortodoxo de conocimiento está atrapado en un inmenso tejido de disonancia cognitiva. Rivaliza en grados de magnitud con el modesto prejuicio que embrollaba a mi profesor de secundaria.
Como lo discuto en la obra de Kuhn en el Capítulo 4 [notas de recuadro], el defecto fatal en el Cientifismo es que se aferra no a la búsqueda de la Verdad, sino al poder del concenso entre una élite profesional, que existen para decir a las masas impuras la Verdad que es aceptable para ellos que crean. Simultáneo a esto, ellos tienen que hacer lo que hay que hacer para convencer de que ese éxito financiero y político, la vara con la que la gente de nuestra Era mide su valor, no tienen influencia en la integridad de su trabajo dentro de sus disciplinas subyacentes. (El que la gente de todos lados acepte esta proposición absurda es otro ejemplo más de Doble moral).
Aunque el pensamiento histórico predominante contempla a nuestra visión mecanística Occidental del mundo y ubica sus orígenes a los pies de Descartes, o inclusive Bacon [3], sostengo que una mente más penetrante verá que las semillas de nuestro predicamento actual se remonta mucho más atrás. El mismo Toynbee, quien atribuyó a la Civilización Occidental una posición de "aparentamiento" desde la Sociedad Greco-Romana o Helénica, pudo aún observar suficiente homogeneidad en las veinte civilizaciones que han vivido, respirado, y muerto antes que la nuestra en los últimos 6,000 años para decir que "(todas) deberían ser apreciadas hipotéticamente, como filosóficamente contemporáneas y filosóficamente equivalentes". [4] Para Quigley, en su recuento de las "veinte civilizaciones que han existido en toda la historia de la humanidad," se puede encontrar un "patrón de experiencia común". [5]
Sostengo que estos elementos comunes son particulares de esta Era, pero no de Eras anteriores . . . que hay, tal como hubo, "Sistemas Operativos Culturales Globales" (SOCG) que operan inter-cataclísmicamente -- entre eventos de extinción realmente severos. Estos, sin embargo, no se pueden confundir con fenómenos cataclísmicos menores los cuales no son suficientemente severos para causar que los SOCG sean reescritos -- tan sólo reiniciados. Dentro de los SOCG hay numerosas sub-culturas, algunas que operan durante varios momentos en la vida de un SOCG que varían considerablemente una de la otra. Esas sub-culturas que son dominantes (como la "Civilización Occidental, Moderna" lo es ahora) son aquellas que funcionan a la capacidad del SOCG predominante . . . como en el modelo del juego del Dilema del Prisionero que examinamos más adelante en esta sección.
No podemos proceder a examinar la historia de la medicina en nuestro propio tiempo, a menos que comprendamos el SOCG bajo el cual ésta opera. Llegando a comprenderlo, creamos primeramente algunas premisas fundamentales.

Premisa #1 --- La Historia es Cíclica No Lineal;
Hecha Así A Través de las Convulsiones de Numerosas y Sorpresivamente Frecuentes Extinciones Masivas en este Planeta
Un error fundamental que ha a acosado la arqueología ortodoxa, tan tenazmente como el tema del "tratamiento de quimioterapia y radiación para la buena salud" ha acosado a la medicina moderna, es que la historia es lineal -- que como insinuó mi profesor de historia creacionista: nuestra civilización conduce una onda lineal de progreso desde nuestros progenitores que trepaban a los árboles cargados de fruta con el rabo destapado en la junga hasta el hombre moderno trepando centellantes rascacielos en rápidos elevadores. Y si acaso el intervalo de tiempo para esta supuesta mejora es de 4,000 o 4 billones de años, aferrado al pensamiento creacionista o al Neodarwinismo, resulta inmaterial.
Están equivocados -- y los Catastrofistas tienen la razón, a través del puro peso de la evidencia empírica.
Aferrase a ideas que apoyan el dogma de un sistema no tiene hoy más sentido que conciliar los prejuicios de los defensores de la Tierra plana hace cinco siglos. Aquellos que deseen pasar incontables horas revisando evidencia indisputable sin la pre-aprobación del Sistema podrían comenzar por Michael Cremo, o incluso Immanuel Velikovsky. (See [ 6 ].)

Las esferas metálicas de Ottosdalin están hechas de un material tan sofisticado que el acero no lo puede rayar. Se encontraron incrustadas en roca pirofilita a principios de los años 80; al parecer son hechas por el hombre y sin embargo antedatan cualquier edad aceptable para formas avanzadas de vida en la tierra. Fueron hechas aproximadamente hace 2.8 billones de años . . . justo aquí . . . en la tierra . . . Nota: son billones, no millones.

"[Nos asedia la ignorante noción de que] si los hechos no concuerdan con la teoría favorecida, entonces esos hechos, aunque sea una imponente colección de ellos, tienen que descartarse . . . Existe dentro de la comunidad científica un filtro del conocimiento que elimina la evidencia inoportuna. Este proceso de filtrado del conocimiento ha estado ocurriendo durante muchos siglos y continúa el día de hoy . . . "

" . . . El hombre desfigura el pasado para purgarlo de cualquier cosa que viole su necesidad de tener armonía y estabilidad, de tener 'los cielos mismos, los planetas, y este núcleo contempla grado, prioridad y lugar.' " [ 6 ]

Está fuera del ámbito de este libro re-detallar los miles de elementos de evidencia que claramente muestran que hombres -- o para decirlo en términos más amplios -- humanoides tan inteligentes como nosotros mismos vivieron en este planeta no por cientos de miles de años, sino por lo que parecería ser cientos de millones de años. El incalificable daño que tal evidencia asestaría en cualquiera de las variaciones del actual pensamiento de Neodarwinismo es evidente. (Lo que no es tan evidente es porqué algo tan simple como huellas de pie que datan de 250 millones de años no pueden abordarse apropiadamente por la arqueología moderna -- y son relegadas a investigadores marginales). [7]
Y sin embargo no es que los miembros del sistema científico ortodoxo no hayan llegado a conclusiones similarmente desdeñosas acerca de las doctrinas más sagradas sobre nuestros orígenes. (Lo que se viene a la mente son cosas como las revelaciones que hizo en el ocaso de su vida Francis Crick, el ganador del Premio Nóbel co-descubridor del ADN. Él culminó su carrera predicando que muy probablemente el hombre no se originó en el planeta tierra, sino que fue resultado de panspermia -- es decir, semilla de orígenes extraterrestres). [8]
Para los lectores que no puedan aceptar esta Premisa como un hecho, se recomienda una lectura más completa de los libros en las Notas a pie de página. Muy aparte de las fuentes citadas al pie de página, puedo decir por mi experiencia personal, que muchos colegas me han dicho a lo largo de su propio peregrinaje que han llegado independientemente a la conclusión de que la historia del hombre en la tierra es mucho más antigua que lo que nos hicieran creer las convenciones.
Y si usted cree que el hombre -- o seres cercanos a nosotros en morfología e inteligencia -- tiene cientos de miles, si no acaso innumerables millones de años, entonces usted debe que aceptar que tiene que haber eventos cataclísmicos -- muchos de ellos -- que han exterminado completamente períodos civilizacionales anteriores. Resulta ser que hay montones de evidencia arqueológica para apoyar el argumento de que las extinciones en masa ocurren con una regularidad escalofriante en este planeta -- mucho más de lo que admitirían las convenciones. [9]
Dicha evidencia forma la columna vertebral de mi segunda premisa.


Premisa #2 --- Los Cataclismos Globales Severos
Crean Nuevas y Distintivas Eras Civilizacionales y
Reescriben el Nuevo Sistema Operativo
Cultural Global (SOCG) Que los Enmarca

La evidencia arqueológica, en su mayor parte despreciada por la comunidad ortodoxa, mostrando que las extinciones en masa han tenido lugar en la tierra con una regularidad estremecedora, es tan voluminosa que han emergido un conjunto de teorías para tratar de darle sentido a los datos. Algunos cataclismos son medianamente severos, de manera que el sistema operativo global tiene que reiniciarse. Como su computadora, su sistema vuelve a comenzar -- pero de nuevo, sin haberse hecho cambios en el sistema operativo. (Sólo cuando el cataclismo alcanza serios niveles de extinción en masa es que se reescribe en su totalidad un SOCG -- pero tocaremos este punto más tarde).
Richard Firestone, y sus socios, han escrito sobre los efectos relativamente recientes de la explosión de una supernova (su mejor candidata se llama "Geminga") que causó eventos de extinción masiva en este planeta en oleadas, apenas hace 41,000, 34,000 años, y una ola más larga que ocurrió hace 13,000 a 16,000 años. Los efectos de la primera ola fueron tan grandes que virtualmente toda la megafauna del continente Norteamericano fue destruida (por ejemplo caballos, camellos, mamuts, etc.). [10]
La evidencia es convincente y abrumadora.
Provocador para el pensamiento es el enfoque de Firestone al incluir historias indígenas que respaldan y amplifican la evidencia recogida -- (diecisiete en total). [11]

Como destaca Firestone, los remanentes de una supernova se mueven a una velocidad increíble. Este especimen de la constelación Sagitarius viaja a más de 1.3 millones de millas por hora. La evidencia sugiere que un fragmento similar impactó la tierra alrededor del año 41,000 AC. Ya que la vida humana es de tan corta duración, no somos capaces de apreciar cuán peligrosa es nuestra galaxia y cuán frecuentemente nuestro sistema solar (y la tierra específicamente) se choca con objetos extraterrestres (p. 175).

"La leyenda tiene un gran oponente a su perpetuación -- la civilización. La civilización conlleva un desprecio por todo aquello que no puede entender; el escepticismo se convierte en sinónimo de inteligencia; los hombres no repiten más -- dudan, disectan, se mofan, rechazan, inventan . . . " [ 12 ]

Igual de impresionante es el trabajo de D.S. Allan y J.B. Delair. Logran destilar un conjunto de hallazgos arqueológicos, algunos de los cuales se superponen a los comentarios de Firestone concernientes a las condiciones evidenciadas después del período Dryas Reciente. Uno de los resultados de este particular cataclismo extraterrestre (que muchos creen que fue causado por el cuerpo celeste Faetón popularizado por Ovidio, fue "el diluvio". Resulta ser que el diluvio originado no es una historia aislada de la Biblia. Hay más de 500 historias conocidas, la mayoría de los descendientes de los indígenas sobrevivientes diseminados por el mundo en todos los seis continentes poblados que confirman el evento -- el cual los autores estiman sucedió aproximadamente 9,500 AC. [13]
Donde vivo en Sudamérica, las leyendas de antiguas y grandes civilizaciones son abundantes. Harold Wilkins proporcionó una conexión entre las leyendas a lo largo y ancho de América Latina y el colapso de Atlantis [14].
De fecha más reciente, es la colección de ensayos agrupada por J. Doughas Kenyon en su Forbidden History (Historia Prohibida) [15], quien introduce su trabajo recordándonos las miópicas condiciones que nos impiden reconocer los signos de nuestro vasto pasado que nos rodean:

"[Porque] después de todo, se discute, que si hubiera habido una civilización antigua y avanzada, hubiéramos descubierto evidencias certeras de su existencia. Presumiblemente, hubiésemos visto los vestigios de sus carreteras, y puentes, y cableado eléctrico. Hubiéramos encontrado sus botellas plásticas, sus rellenos sanitarios, y sus CD-ROMS. Esas son, después de todo, las cosas que nosotros dejaremos a nuestro paso para que los futuros arqueólogos las resuelvan.
"¿Pero una civilización antigua hubiera podido elevarse a alturas similares a las nuestras, y sin embargo haber recorrido un camino distinto? ¿Qué entenderíamos de un mundo que pudo haber empleado técnicas fundamentalmente diferentes -- aunque no menos efectivas -- para controlar las fuerzas de la naturaleza? ¿Comprenderíamos, o no, un mundo capaz de, por ejemplo, crear y transmitir energía por medios distintos que una red de transporte de energía eléctrica, de viajar enormes distancias sin motores de combustión interna, o de hacer cálculos altamente complejos involucrando geología y astronomía sin computadoras electrónicas?.
"¿Tenemos el donaire de reconocer y respetar logros que no sean los nuestros, o debemos escoger el camino fácil y recurrir a estereotipar con crudeza a nuestros misteriosos ancestros primitivos, descartando sin más cualquier cosa que no comprendamos de inmediato? " [16]
El mismo Kenyon prosigue anotando que Velikovsky estudió extensivamente el tema de las civilizaciones antiguas y llegó a la conclusión de que el hombre moderno padece de amnesia colectiva . . . que los eventos traumáticos del pasado han dejado cicatrices tan profundas en la conciencia colectiva del hombre que un mecanismo protector de defensa psicológica nos impide recordar los eventos que no soportamos recordar. A nivel individual esto se llama síndrome de estrés post-traumático, pero, como apunta Kenyon, ¿porqué no se podría aplicar este diagnóstico a la cultura de un planeta entero? [17]
Sería en vano calificar la probabilidad de las muchas teorías que han emergido para explicar los nuevos datos arqueológicos -- y es innecesario para los propósitos de nuestro estudio. Lo que SÍ es importante es reconocer que existe evidencia de que civilizaciones mundiales completas se han hundido y han sido reemplazadas por otras nuevas. Y es en la coyuntura en donde ocurre el cataclismo, donde la naturaleza ha "limpiado la placa petri", arrasado con las precedentes sociedades y ecosistemas complejos del mundo, y dado paso de nuevo al surgimiento de formas de vida avanzadas, cuando puede ocurrir un cambio real, libre de los enormes impedimentos inertes de la era anterior.
Cualquier programador de computación sabe que cuando él o ella se sientan a escribir código, el momento en que la pantalla está en blanco y ni una sola letra se ha escrito tiene infinitas posibilidades, limitadas sólo por los límites del hardware de base. Con las primeras líneas viene una dramática limitación. Ha comenzado la estructura. La funcionalidad requiere enfoque y límites. Puede que haya 50,000 líneas de código -- pero ninguna que estreche tanto el camino de lo que sigue como las pocas primeras líneas.
Puede que una flecha vuele 200 metros hasta alcanzar su blanco, pero nada restringe tanto la dirección, alcance, y velocidad de la flecha como las condiciones puestas por el arquero antes de que la flecha dejara el arco.
Sostengo que al descubrir, a través de un proceso nada distinto a la regresión lineal, qué código fue escrito al inicio de nuestra Era, se puede, con un nivel de comprensión que bordea en lo metafísico, captar todo lo que sigue. Uno no puede entender la esencia de su Era, ver a través de miles de años de Doble moral Orweliana, o navegar exitosamente por el mar de la disonancia cognitiva y de las infinitas disparidades entre las narrativas comunes y las nociones de las Élites, si no se lo hace.
Mi recorrido para llegar a esta conclusión tuvo la gran ayuda de la obra de Stephen Wolfram. Un prodigio de las matemáticas, Wolfram comenzó a la edad de doce años (1972) a estudiar el autómata celular y se sorprendió al descubrir que fórmulas de inmensa simplicidad daban origen a patrones de tan involuntaria complejidad que los resultados eran completamente contrarios a la intuición. Vivimos, después de todo, en una cultura mundial donde se da por sentado que diseñar un resultado complejo requiere el desarrollo de entradas complejas.
Dedicándose, por los siguientes 30 años -- al principio como un pasatiempos ocasional y luego finalmente con esfuerzo considerable -- a estudiar este fenómeno, Wolfram publicó sus descubrimientos en el 2002. [18]
Al comienzo, Wolfram proporciona 255 "reglas" o fórmulas simples para demostrar su "nueva ciencia". Su pregunta comienza con una idea simple, o como él mismo explica:

"Las nuevas direcciones de la ciencia han sido típicamente iniciadas por ciertas observaciones y experimentos centrales. Y para el tipo de ciencia que describo . . . éstos concernían el comportamiento de programas simples.
En nuestra experiencia cotidiana con computadoras, los programas con los que nos topamos están normalmente configurados para ejecutar tareas muy definidas. Pero la idea clave que tuve casi hace veinte años . . . fue preguntar qué pasa si en lugar se mira simples programas arbitrariamente escogidos, creados sin ninguna tarea específica en mente. ¿Cómo se comportan típicamente dichos programas?
Los métodos matemáticos que han dominado en el pasado la ciencia teórica no son de mucha ayuda para dicha pregunta. Pero con una computadora es sencillo comenzar a hacer experimentos para investigarlo. Porque todo lo que se necesita es tan sólo configurarlos y ver cómo se comportan...
Una característica importante de los autómatas celulares es que su comportamiento se puede presentar rápidamente de forma visual. De tal manera, la figura de abajo muestra qué hace un autómata celular al cabo de diez pasos. [16]
La figura a la que se refiere Wolfram se muestra abajo. La precondición es simple: en cada escalón, como en todos los autómatas celulares de este tipo, hay una regla definida que determina el color de una celda dada dependiendo del color de esa celda y de sus vecinas inmediatas a la derecha y la izquierda del escalón anterior. Aquí, la fórmula es: cada celda en cada fila será negra si ésta o cualquiera de sus vecinas eran negras en el escalón anterior:
10 Steps
Simple, ¿verdad? . . . Sabemos que este patrón se verá parecido a las 10,000 generaciones. Pero qué pasa si introducimos la más pequeña variación -- manteniendo la fórmula simple. ¿Aún tendremos un resultado predecible, intuitivo? En el ejemplo de la 50ma generación abajo, vemos el patrón producido por la "Regla 90", presentada en la p. 25 de la obra de Wolfram. La fórmula es la siguiente: una celda debe ser negra siempre que una u otra, pero no ambas, de sus vecinas haya sido negra en el escalón anterior. [Hacer clic para ampliar, o ver p. 25 de New Science (Nueva Ciencia).]

No es para nada complicado, pero aún así contiene elementos insertados que no se nos habrían ocurrido sin premeditación -- en particular, producir el autómata por nosotros mismos a partir de la fórmula proporcionada. El siguiente ejemplo es la misma fórmula llevada a los 500 escalones. Es más cumplicada, pero sigue siendo sólo una versión más grande de la evolución a 50 escalones de la misma fórmula. La novedad en su cumbre.[Hacer clic para ampliar, o ver p. 26 de New Science (Nueva Ciencia).]

El último ejemplo que usaremos de la obra de Wolfram se llama Regla 30. La fórmula es: Ver cada celda y su vecina a mano derecha. Si ambas fueron blancas en el escalón previo, entonces el nuevo color de la celda será el que haya sido el anterior color de su vecina a mano izquierda. De lo contrario, el nuevo color será lo opuesto de esto. Pensándolo un momento, uno se da cuenta de que sigue siendo una fórmula bien simple. Llevada a 50 generaciones, obtenemos lo siguiente.[Hacer clic para ampliar, o ver p. 27 de New Science (Nueva Ciencia).]
Lo que obtenemos, en apariencia, parecería caótico. No vemos ni un orden discernible ni una regularidad claramente definible. Sin embargo, si llevamos la evolución del autómata a las 500 generaciones, obtenemos una imagen completamente diferente. Aunque el caos siga ocupando el lado derecho del patrón, un conjunto muy regular de patrones emerge a la izquierda. El desbalance existe porque aún si no nos diéramos cuenta de inmediato, aún si no nos pareciera intuitivo al principio, la fórmula originaria contenía en ella el requisito asimetría.[Hacer clic para ampliar, o ver p. 29 de New Science (Nueva Ciencia).]
Wolfram no fue el primero en notar las enormes e impredecibles complejidades que pueden surgir de condiciones iniciales simples. La teoría del emergente campo de caos se contruyó sobre esta premisa. Años antes, Gleick anotó en su tratado sobre el tema a un biólogo poblacionista en la Universidad de Princeton quien en los comienzos de esta disciplina estuvo "a punto de publicar una apasionada petición de que todos los científicos observen el comportamiento sorpresivamente complejo acechando en algunos modelos simples." [19] Visto desde un ángulo distinto, el ímpetu detrás de la obra de Sheldrake sobre "causación formativa" se basó, en parte, en su observación de que en términos de morfología, el comportamiento, estructura social, etc., había demasiado que no se podía explicar mediante explicaciones convencionales y mecanicistas de la predisposición genética. (En otras palabras, cómo es posible que surja toda esta complejidad de precondiciones biológicas tan simples. Debemos estar pasando algo por alto). [20] Sin embargo, la obra de Wolfram es la más ilustrativa para nuestros propósitos.


La idea que marca nuestra premisa actual es simple, pero no es novedosa. Más aún, es difícilmente controvertible. De hecho, la antítesis es ridícula: que hay severos cataclismos que diezman la población, sus civilizaciones, la vida animal y vegetal de ese período . . . que se puede, esencialmente, traer destrucción sobrecogedora al orden existente, y de ahí, como por arte de magia, el SOCG de la especie dominante continúe, sin trabas.
Los sistemas operativos culturales, una vez puestos a andar con empeño, son como guantes hechos a la medida. Si se destruyen las manos para las cuales fueron hechos los guantes, se vuelve inútiles a esos guantes. Alguien más los puede usar, aunque le quedarán mal. Si mi analogía parece extraña es porque lo es -- aunque busquemos a tientas una que sea mejor. Los sistemas operativos culturales no son hechos a la medida; prosperan a medida que prospera la nueva Era naciente que subsigue a un cataclismo mundial. La calcificación comienza a afianzarse apenas unos pocos siglos después de la concepción, llevando milenios para abrirse hasta que, para usar el marco conceptual de Terence McKenna, la novedad crítica para la sobrevivencia de ese civilización se acerca a cero. [21]
Lo más controversial es la existencia de sistema operativo cultural verdaderamente mundial. ¿Existe suficiente similitud, como se lo sugiere en nuestros anteriores comentarios sobre Toynbee y Quigley? Seguramente, los registros de los antropólogos culturales están repletos de historias de civilizaciones en conflicto que no sólo son claramente diferentes, sino completamente opuestas en carácter. El ejemplo más notable para aquellos de nosotros que hemos vivido la mayoría de nuestras vidas como Norteamericanos, es el de los pueblos nativos indígenas versus la Civilización Occidental, caracterizada por oleadas de Europeos que buscaron no co-existir con la cultura nativa, sino controlarla, conquistarla, y subsumirla.
Mientras que la cultura Europea trajo consigo un concepto de autoridad que era servía principalmente a intereses monetarios, las culturas navitas eran principalmente socialistas, en el sentido más verdadero; los pueblos nativos de Norteamérica accedían al liderazgo por lo que éste hacía por su pueblo. Los Europeos encargaron la medicina y los remedios medicinales a una clase especializada; los pueblos nativos sentían que algo tan personal como curar debería ser posesión de todos en la tribu. Los Europeos esparcieron consigo la imposición de la ley, prisiones, y leyes criminales; los pueblos nativos no tenían imposición de la ley, prisiones, ni leyes criminales porque, al vivir en una apreciación de la vida en su estado natural, nunca los necesitaron -- siendo el crimen escaso. Los Europeos tenían un concepto conocido como institución mental; los pueblos nativos no los tenían y no se podían identificar con ellos, porque su gente no tenía un concepto de enfermedad mental -- probablemente porque sus estilos de vida no los empujaban a producir personas con enfermedades mentales.
Seton ilustra estas claras diferencias entre estas sub-culturas localizadas (en oposición a las Culturas Mundiales) luego cita al Dr. Edgar L. Hewett con su propia comparación, "No puede haber duda alguna de que el piel Roja había desarrollado una civilización mejor que la nuestra. Su única debilidad fue el hecho de que no incluía la maestría de los metales . . . En cultura estética, ética y social, los Indios sobrepasaron a sus conquistadores . . . es para la gloria del Indio Americano que haya desarrollado un tipo de gobierno completamente diferente del Europeo, y más efectivo. El bienestar del pueblo era el fin supremo del gobierno." (1930)
El profesor C.A. Nicols, según se dice "un profundo estudiante de la vida India", fue citado en la misma obra, diciendo: "Me temo que hemos exterminado un sistema que estaba produciendo hombres que, vistos por todos lados, eran mejores que nosotros." [22]
Seguro, no se puede decir que la Civilización Occidental y las culturas de los cientos de tribus nativas que ocuparon Norteamérica eran similares. Ciertamente no son ramas de un mismo árbol.
¿Entonces qué puede significar posiblemente un Sistema Operativo Cultural Global o dominante? La respuesta, extraña como parece, viene del exámen de lo que se ha vuelto una doctrina ampliamente aceptada de la biología evolucionaria: nuestros "genes egoístas".


No hace falta decir que en nuestra cultura Occidental global, es la competencia, y no la cooperación, la que proporciona el telón de fondo de nuestro sentido de próspero desarrollo, avance, y autoestima. (Por ejemplo . . . ¿consideramos alguna vez las implicaciones de nuestros ubicuos eventos deportivos en la manera que reflejan nuestra cultura? Recuerde, no me puedo llamar exitoso a menos que haya vencido a todos mis oponentes. No soy un ganador a menos que todos los demás hasta el punto de mi coronación sean perdedores certificados.)
Sería incorrecto ver al sistema científico, al cual la sub-cultura actual dominante dentro de nuestro SOCG le dio nacimiento, proporcionar una auto-definición que se desvíe de este punto de vista. "Somos máquinas de sobrevivencia -- vehículos robot programados ciegamente para preservar las egoístas moléculas conocidas como genes". [23] Y no sólo las personas: " . . . todos los animales, plantas, bacterias, y virus". [24] El problema que tengo con los Darwinistas como Dawkins es que, si -- verdaderamente -- estamos reducidos nada más que a máquinas exclusivamente comprometidas a comer, temer, pelear y copular, eso no limita severamente nuestras posibilidades de desarrollo cultural? ¿O no somos limitados al ver nuestras opciones de desarrollo a través de la rúbrica de nuestro actual zeitgeist (espíritu del tiempo) global?
Dawkins vio en un antiguo juego, Dilema del Prisionero, la oportunidad de examinar las posibilidades. [25] Existen muchas variantes de este juego para dos personas extremadamente simple, pero aquí está el original, el que fue usado por Dawkins en su libro. En el centro del juego se encuentra el "banquero", quien paga las ganancias y cobra las "multas" de los dos jugadores. Cada bando tiene sólo dos cartas en sus manos. Una dice "cooperar" y la otra "desertar". Cada quien mantiene sus cartas boca abajo de manera que el contendiente no puede ver ni ser influenciado por la movida del otro. Entregamos nuestra carta de juego y esperamos a que el banquero les dé vuelta.
The outcome is very limited -- or so it seems: two to the second, or four. The outcomes, and the payments and fines connected thereto, are as follows: El resultado es bien limitado -- o así lo parece. Los resultados, y los pagos y multas conectados con ello son los siguientes:
Resultado 1 -- AMBOS COOPERAN: El banquero nos paga a cada uno $300. A este resultado le llamamos, RECOMPENSA.
Resultado 2 -- AMBOS DESERTAN: El banquero nos multa a cada uno con $10. A este resultado le llamamos, CASTIGO.
Resultado 3 -- TU COOPERAS, YO DESERTO: El banquero me paga $500 (la Tentación de Desertar) y a tí (el Bobo) te multa con $100.
Resultado 4 -- TU DESERTAS, YO COOPERO: El banquero te paga la recompensa de la Tentación de $500 y a mí, el Bobo, me multa con $100.

El cuadro de abajo ilustra los resultados, con todas las ganancias o pérdidas monetarias incidadas desde mi perspectiva:

La simplicidad del juego y el sorpresivo número de posibles resultados al jugarlo durante un extensa cantidad de rondas es cautivador. Cuando se lo juega repetidamente (llamado el Dilema del Prisionero "Repetido" o "Iterado"), se obtiene un amplio rango de estrategias potenciales. Estas estrategias llevan nombres descriptivos (como "Siempre Cooperar" y "Siempre Desertar" -- donde, como se puede ver bajo las reglas prevalentes, el último siempre derrotará al primero . . . "Ojo por ojo", donde el jugador coopera en la primera movida y de ahí en adelante copia la jugada anterior del otro jugador . . . "Sondeo Ingenuo", idéntico a Ojo por ojo, excepto que hay movidas al azar donde el jugador lanza una deserción injustificada y reclama la alta paga de la Tentación . . . "Ojo por ojo sospechoso", idéntico al Ojo por ojo, excepto que se deserta en la primera jugada . . . "Sondeo Arrepentido", parecido al Sondeo Ingenuo excepto que éste recuerda si recién "desertó espontáneamente", y si el resultado fue una venganza expedita. Si es así, le permite 'arrepentidamente' a su oponente 'una jugada gratis' sin vengarse; etc.)
Dawkins se apoya fuertemente en la obra de Robert Axelrod, quien ejecutó competencias computarizadas usando una diversidad de "estrategias" propuestas. Aquellas estrategias inclinándose a favor de la cooperación se denominaron "amables"; aquellas a favor de la deserción, "malvadas". Se puede pensar en estas estrategias en términos de culturas localizadas, o quizás la cultura de una civilización entera. Las reglas del juego -- el Dilema del Prisionero -- pueden ser vistas como nuestro Sistema Operativo Cultural Global, del cual las estrategias o culturas localizadas son tan sólo posibles subconjuntos. Dicho de otra forma, quizás usted vea a los SOCG como las condiciones culturales globales sobre las cuales las sub-culturas son estrategias de juego, dentro de ese conjunto de reglas.
Estadísticamente -- pero no intuitivamente, las estrategias "amables" se adaptan mejor en el conjunto. De hecho, Dawkins titula el capítulo sobre este tema, "Los chicos amables terminan primero".
Dichos resultados, sin embargo, no se traducen en el mundo real. Sospecho que esto se debe en gran parte a la artificialidad del juego: cada jugador ve la jugada de su oponente tan pronto ha sido jugada. Las mismas reglas se aplican a ambos bandos. El conocimiento no está bifurcado. La verdad no es secuestrada.
No se necesita decir que la "estrategia ganadora" de hoy en día -- la civilización "Occidental" o moderna -- es muy decididamente "malvada". No es por accidente que un axioma de los negocios Estadounidenses sea la expresión "Los chicos buenos van en último lugar". Es con esta manifiesta observación que Harold Bloom pudo ver en la extensión de la historia, encontrar dentro de ella la infalible inclinación hacia las fuerzas de lo demoniaco y proclamar "La naturaleza no aborrece al mal; ella lo acoge. Lo utiliza para construir. Con él, ella mueve el mundo humano a grandes alturas de organización, complejidad, y poder . . . La muerte, destrucción y furia no molestan a la Madre de nuestro mundo, son simplemente partes de su plan. Sólo nosotros nos indignamos por las consecuencias del Principio de Lucifer . . . porque somos víctimas de la cruel indiferencia de la Naturaleza hacia la vida, peones que sufrimos y morimos por vivir fuera de sus esquemas. Un resultado: de nuestras mejores cualidades nacen las peores. De nuestra urgencia de juntar nace nuestra tendencia de desgarrarnos unos a otros. De nuestra devoción a un bien mayor nace nuestra propensión a las más repugnantes atrocidades. De nuestro compromiso con los ideales nace nuestra excusa para odiar. Desde los inicios de la historia, hemos estado enceguecidos por la habilidad del mal de vestir un disfraz de benévolo. No hemos podido ver que nuestras mejores cualidades a menudo nos llevan a las acciones que más aborrecemos -- asesinato, tortura, genocidio, y guerra". No hay duda de que al observar los efectos de lo que fue, incluso en ese tiempo, la estrategia ganadora de nuestro actual sistema operativo cultural, Descartes llegara a la conclusión de que "las categorías básicas de la ética no son el bien y el mal, inequidad y rectitud, sino, como en el mundo natural, poder e impotencia". [26]
El lector astuto no pasará por alto esta aplicación de esta tendencia en medicina moderna. Desvestida de su delgada y desgastada propaganda política, vemos un organismo que crea técnicas de diagnóstico que de hecho inducen a la enfermedad [27], vacunas que confieren más enfermedades de las que jamás previnieron [28], drogas farmacéuticas con avisos de efectos secundarios risiblemente extensos que aún en su mejor momento se centran en uno o más síntomas, rara vez en la causa subyacente -- ¿porqué? Ya que son fundamentalmente tóxicas [29], las élites de investigación científica que efectivamente crean parámetros que absolutamente aseguran de que sea imposible encontrar una cura para la enfermedad por la que los contribuyentes les están pagando billones [30], agencias regulatorias (piense: la FDA de los EUA) que trabajan para prohibir o sacar del comercio vitaminas y productos minerales baratos que amenazan el lucro farmacéutico [31] o incluso medicamentos EXISTENTES para prescripción cuando amenazan drogas patentadas existentes [32], revistas médicas prostituídas que admiten que la investigación que publican se "mofa de la investigación clínica", [33] . . . para mencionar tan sólo unos pocos de los atributos que definen esa especie de pozo séptico que es la medicina organizada moderna.
¿Siempre ha sido así y siempre lo tendrá que ser? Bloom cierra con un rayo de esperanza, diciendo "A nuestra especie, la evolución le ha regalado algo nuevo -- la imaginación. Con ese regalo, hemos soñado con la paz. Nuestra tarea -- talvez la única que nos salvará -- es hacer realidad lo que hemos soñado". [34] Estoy de acuerdo con el sentido de urgencia de Bloom concerniente a nuestro futuro, pero desacuerdo con su evaluación de nuestro pasado.
Nuestra era es Luciferiana porque está tan dictaminada por nuestro actual Sistema Operativo Global dominante, armado al cierre de la última catástrofe mayor -- el Diluvio, un evento que no fue la última castástrofe mayor global, pero ciertamente la más severa. (Ver Velikovsky). Abunda la evidencia de una Edad de Oro -- precediendo el actual tiraje de 26 civilizaciones -- donde la paz predominaba, la vida era simple, y el principio Luciferiano no prevaleció. "El malestar aparentemente ha sido percibido en todas las civilizaciones", anota Hiram Caton, "porque ninguna carece de una mitología de añoranza de la edad de oro y la vida simple". [35] La obra reciente de Steve Taylor escudriña a través de evidencia arqueológica reciente considerable para mostrar que a lo largo y ancho del mundo, los pueblos indígenas hablan de una "Edad de Oro", donde la guerra era virtualmente inexistente, en lugar del patriarcado había una igualdad y respeto mutuo entre los sexos, la codicia y la explotación eran desconocidas en su forma actual, y predominaba un 'fuerte apego al mundo natural' y una profunda reverencia por él". Denomina la transición a nuestro actual SOCG, La Caída (The Fall) -- el cual es el título de su obra. [36]
"Suena a paraíso, y de cierta manera . . . lo era. De hecho . . . es exactemente así como lo parecía a pueblos ulteriores, que recordaban este período pre-Caída de la historia en su mitología, como la Edad de Oro o una era donde 'Los hombres de virtud perfecta' vivieron. Ningún grupo humano invadía el territorio de otros grupos ni trataba de conquistarlos y robar sus posesiones. No había bandas nómadas de pillos que asaltaran los pueblos, ni piratas que vivieran del ataque a los asentamientos costeros. Pordoquiera el estatus de las mujeres era igual al de los hombres y en ningún lado había ninguna diferencia de clases o castas, con distintos grados de estatus y fortuna . . . un espíritu de armonía natural parecía haber invadido el planeta entero, una armonía entre seres humanos y naturaleza y entre los mismos seres humanos. Los seres humanos pueden haber sido oprimidos por la naturaleza hasta cierto punto, pero eran libres de la opresión de otros seres humanos. Los grupos humanos no oprimían a otros grupos, los miembros del mismo grupo no se oprimían entre ellos, y los hombres no oprimían a las mujeres". [37]
Heinberg, al escribir 16 años antes, con menos acceso a los recientes hallazgos, anota, "La evidencia de la antropología y la arqueología quizás no prueben (aunque ciertamente no niega) la antigua existencia de una Edad de Oro -- esto es, de una cultura unitaria en la cual la gente era universalmente y continuamente telepática, vivía cercana a la Naturaleza, y poseía poderes milagrosos. Pero . . . los descubrimientos antropológicos y arqueológicos sí han demostrado, casi más allá de toda duda, que dos de los aspectos más desestructurados de la civilización (el uso y justificación de la violencia como medio de ordenar la sociedad y el deseo de dominación sobre otros seres humanos y sobre la Naturaleza) fueron adquiridos muy recientemente. Los hallazgos de los arqueólogos muestran que en el pasado los seres humanos sí vivieron -- y por lo tanto por principio son capaces de vivir -- en paz y harmonía tanto entre ellos como con la Naturaleza." [38]
Ha sido una gran aventura a lo largo de las eras el determinar qué causo que esta "Edad de Oro" llegue a su final. Taylor no tiene problemas para localizar un punto de descenso, el cual intenta demostrar que está conectado a causas medioambientales en un área que James DeMeo denomina "Saharasia". Lo que resultó fueron guerras de recursos (o . . . simplemente guerras -- porque ¿qué guerra ha existido jamás que no fuera, en realidad, por el dominio de los recursos?), lo cual resultó en el desarrollo del hombre hacia una "explosión de ego" con la cual nuestra especie se ha plagado a ella misma y a la naturaleza desde entonces. [39] Pero Heinberg no pretende comprometerse con ninguna teoría, "¿Qué ocasionó la Caída? ¿Porqué y cómo la Edad de la Inocencia llegó a su fin? Estas preguntas han dejado perplejos a los teólogos y filósofos por milenios . . . los mitos mismos no presentan una explicación franca y unificada, más bien, al describir lo que parece ser un cambio en la polaridad fundamental de la conciencia humana, emplean una variedad de imágenes que parecen metáforas para algún evento subjetivo y espiritual." Desde el Cristiano ortodoxo, que cree que la "Caída" tuvo lugar en el Jardín del Edén, hasta mitos similares narrados por Heinberg, una cosa es innegable: los elementos comunes que los unen a todos. Dichas historias son vistas como mitos -- pero es la lucha de los investigadores como Heinberg que su propósito es divulgar eventos reales. (Velikovsky apunta que los profetas del Antiguo Testamento hablan sin cesar sobre catástrofes globales, las cuales aunque son más recientes que aquellas llamadas la "Caída", son igualmente las víctimas del desdeño: "(todas ellas) hablan insistentemente sobre esas catástrofes (pero a pesar de su claro objetivo y concreción de testimonio han pasado) invadvertidas. Los textos son leídos y vistos como simples metáforas o alegorías para eventos políticos." [40]


Si la causa exacta de "La Caída" fuera crucial para Meditopia -- asumiendo que se trata sólo de una causa -- extendería mi propio agumento.
No lo es.
Si la ubicación cronológica exacta de la muerte espiritual de nuestra raza fuera crucial -- de nuevo, extendería mi propio argumento.
Pero no lo es . . . porque importa un bledo -- para usar el lenguaje de Taylor -- si nos hemos sometido a nosotros mismos, al medioambiente, a nuestro planeta, a 6,000 años de locura . . . 8,000 años, o si debo usar la cronología de D.S. Allan remontándonos al último Diluvio mayor en 9,500 A.C. -- 11,500 años. Importa poco si el diluvio se originó o no por un desplazamiento del eje polar; o los efectos gravitacionales del paso de un enorme objeto extraterrestre; o la explosión de una supernova fuera del Sistema Solar, como Geminga; o una combinación de los mismos.
El punto es, que sucedió. Los registros están demasiado repletos de parte de demasiadas fuentes para fingir que no sucedió.
Dentro de esos mismos registros están las historias de la modificación de la vida que viene detrás de un cataclismo -- y aquí es donde el sentido común debe dominar sobre la incesante necesidad de justificar todo lo que venga del registro arqueológico, como si hubiéramos perdido la habilidad de razonar lo obvio: el cataclismo trae consigo la desintegración del orden establecido. Viene la extinción en masa, y con ella se rehacen los ecosistemas y sociedades. Lo veo como algo evidente por sí mismo -- aunque los registros lo respaldan claramente. (En el reino de la ciencia, usted recordará nuestros coloquios sobre la obra de Kuhn aunque el registro Structure of Scientific Revolutions (Estructura de las Revoluciones Científicas) en el capítulo anterior: los cambios de paradigma (un ejemplo microcósmico de lo que estamos hablando) nunca ocurren por cuenta propia. Son el resultado de crisis planteadas por una teoría nueva y convincente o por una corriente de pensamiento. El viejo pensamiento no se destruye a menos que llegue un nuevo y convincente "cataclismo" que recontruya la disciplina. La reconstrucción sí ocurre sin destrucción).
En el acto de reescritura de un SOCG -- no un reinicio, sino una reescritura -- cambian las reglas del Dilema del Prisionero. A Wolfram, por decirlo así, le toca comenzar de cero con unas cuántas fórmulas para su autómata celular. En el delicado momento en que la vida recomienza, surgen oportunidades de llevar al mundo en una dirección que puede diferir completamente de los dictámenes de la vida en la Edad anterior. La placa petri que llamamos Tierra es una cultura nueva y fresca, dispuesta a aceptar las primeras pocas líneas de nuestro nuevo código de operación. ¿Que nuevo programa introduciremos para operar la nueva Tierra? ¿Existirá algo cercano a lo que tenemos ahora -- donde se ha empleado una variación del "Siempre Desertar, Especialmente cuando Engañosamente se lo Puede Hacer Ver como que uno Coopera" por miles de años para recompensar de la mejor manera al que haga el mejor trabajo saqueando, violando, bombardeando, a la vez que perfeccionando la publicidad política interna y extera para justificar un comportamiento tan benigno? ¿Permitirá el nuevo programa que creamos que la medicina organizada continúe como es ahora -- creando más enfermedad que las que alivia? ¿Asegurando un holocausto de la atención médica que compite con la más bestial de las guerras declaradas?
Ojalá que no.
Pero por otra parte mi argumento es que peligramos cometer los mismos errores al "escribir" el nuevo programa, a menos que volvamos regresivamente a las primeras líneas de código del SOCG existente -- el que fue escrito hace 6,000 . . . u 8,000 . . . u 11,500 años y examinemos el ADN que creó nuestro mundo. Nos pertenece una "semilla corrupta", y no lograremos crear un mundo nuevo a menos que podamos comprender -- marcar -- el que dejamos atrás. Más aún, concidencialmente nos encontramos con la incipiente necesidad de hacerlo.
Personas como Ervin Laszlo creen que nos acercamos al "punto crítico", y que el momento de hacer cambios en nuestro sistema operativo global es ahora -- porque aún tan horrendas como se vean las cosas en la superficie, no es demasiado tarde (aunque no usa exactamente esas palabras). Sí, a pesar de toda la evidencia de que haya factores intertes que dan soporte a nuestros insostenibles métodos, Laszlo implora que haya un cambio dentro de los siguientes siete . . . bueno, veamos ahora, hagámoslo . . . cinco años. [41] Sir Martin Rees argumenta que nuestra especie se acerca a su "hora final", y está "en mayor riesgo que en cualquiera de las fases anteriores de su historia", [42], opinión compartida por Sir James Locklock (quien popularizó el concepto de "Gaia").
"No soy un pesimista", escribe Locklock, "y siempre imaginé que el bien prevalecería al final. Cuando nuestro Astrónomo Real, Sir Martin Rees, ahora Presidente de la Sociedad Real, publicó su libro en el 2004, Our Final Century (Nuestro Siglo Final), se atrevió a pensar y escribir sobre el fin de la civilización y la raza humana. Lo disfruté como una buena lectura, llena de sabiduría, pero no lo tomé como más que una especulación entre amigos y nada por lo cual perder el sueño".
"Me equivoqué; era profético, porque ahora la evidencia que llega de los observadores alrededor del mundo trae noticias de un cambio inminente de nuestro clima hacia otro que podría fácilmente llamarse Infierno: tan caliente, tan mortal que sólo un puñado de los abundantes billones que ahora viven sobrevivirán". [43]
Dado el compás del actual malestar global, nos lleva a preguntarnos, "¿Es el Cataclismo Severo el que pone fin al SOCG y ocasiona su reescritura . . . o el SOCG contiene semillas de imperfección que invitan al siguiente Cataclismo?"

Premisa #3 --- Las Características de nuestra
Era de Civilización de 6,000 años y las "Sub-Culturas
de Estrategia Ganadora" que la Han Definido Proporcionan
las Pistas de las Primeras Líneas de nuestro SOCG

¿Qué condiciones iniciales se pudieron haber escrito en el código inicial de nuestra Era para que obtengamos, como resultado inesperado, el infierno que tenemos ahora? Será que podemos ir hacia atrás para conocer el código inicial estudiando una muestra de sus numerosos resultados -- o como dice Wittgenstein en un comentario sobre la segunda "línea del código" en su exposición de la filosofía del saber, "En la lógica, nada es accidental: si algo puede ocurrir en una situación, la posibilidad de la situación debe estar escrita en la cosa misma . . . Si algo puede ocurrir en una situación, esta posibilidad debe estar ahí desde el principio". [44]
Las teorías abundan . . . de los Cristianos ortodoxos oímos que este mundo -- y todo lo que hay en él -- pertenece a, o es el dominio de, Satanás. El código de inicio tiene dentro de sí el punteo de la manzana del Árbol de la Ciencia, un desafío abierto a Dios, y sólo con un resultado cataclísmico (Armagedón) y el regreso de Cristo veremos un rumbo sano [donde gobierna el Reino de Dios . . . ¿un cambio positivo en el sistema operativo?].
Para Steve Taylor, el código inicial pude incluir su "explosión de ego" -- de manera que los cambios en el código sean el resultado de cambios en nosotros -- colectivamente en la humanidad. Ciertamente ahora hay un montón de libros en el mercado que predican que la única forma de salir del actual dilema del hombre es un cambio en nuestros corazones -- otra vez, un cambio colectivo en la humanidad. [45]
Para los que deseen algo más estructurado, me permito recomendar la obra de Terrence McKenna Time Wave Zero? (¿Onda Temporal Cero?). Ha hecho un muy buen trabajo deconstruyendo la historia hasta ahora . . . pero las condiciones iniciales son ambiguas -- ni tampoco es claro que tenemos la habilidad de cambiarlas. [46]
Por otra parte, podemos usar nuestra mente para construir posibilidades más creativas -- muchos dirían extravagantes --: si se juntan los textos Sumerios traducidos de Zacharia Sitchin con el análisis psicológico de Immanuel Velikovsky -- y luego se añaden las observaciones de un puñado de autores relacionados . . . esto es lo que se obtiene -- olvídese de Francis Crick, panspermia, y el ser simientes del espacio exterior -- es mucho peor que eso: el homo sapiens es una especie de diseñador creada por un grupo corrupto, sádico, explotador y extraterrestre llamado Annunaki. (Ellos regresarán de nuevo cuando el planeta Niburu haga un sobrevuelo en el 2012 D.C.). Hemos tenido una "Guerra del Terror" -- de cierta manera, con argumentos para su perpetuación que varían en ridiculez -- durante 6,000 años ahora, pero lo que nos aqueja es lo que ha dejado a su paso: una "Élite" que gobierna el mundo, cuyos tentáculos son las influyentes sociedades secretas cuyos miembros se encuentran en cada rincón del mundo. Estas Élites, cuyos miembros y sus ancestros fueron alguna vez castigados por los Annunakis y por desastres en el planeta, ahora los emulan. Podríamos recordar nosotros mismos algo de estos traumas pasados, pero se nos impide colectivamente hacerlo como un mecanismo auto-protector de la psiquis. [47]
Vaya . . . ¡hablando de desafiar la narrativa común!
Bueno, olvidemos las teorías de otras personas. Hagamos una propia. Si debiéramos crear una fórmula -- con la simplicidad de las usadas por Wolfram en su autómata celular, ¿qué diría?
Dicho en lenguaje sencillo, sin simbolismo matemático, talvez diría algo como esto:
  1. Mis pensamientos están aparte de los demás.
  2. "Yo" es aparte del "no Yo"
  3. Lo Mío (posesiones) es aparte de lo no mío.
  4. Ayudar al "no Yo" sólo si es materialmente beneficioso para "Yo".
Ya está. Recuerde, cualquier programa inicial tiene que ser simple.
De inmediato, vemos que nuestro código inicial contiene elementos de la "explosión de ego" de Taylor, pero esto no es una idea original. Bucke propuso hace más de un siglo que el hombre tiene que pasar através de la autoconciencia para llegar a estados más altos de evolución colectiva -- que finaliza en la conciencia cósmica, primero para individuos selectos, y luego para toda la especie. Bucke aclara que pasar por este estado significa experimentar el "ego" de maneras inaccesibles en las etapas iniciales de desarrollo.
Lo que obtenemos de estas primeras líneas de "código" es un movimiento colectivo hacia el fragmentacionalismo, no hacia la integralidad. El beneficio individual a costas del régimen colectivo. Hay asimetría. Hay una lucha de "juego de suma cero" que se desarrollará inevitablemente entre los "yo's" que tienen y los "no Yo's" que no. De este código operativo original se desarrolla una bifurcación natural de los activos, estatus social, y conocimiento.
Sí, se observa pueblos como la mayoría de las tribus Americanas que predominaron en Norteamérica antes de la invasión Europea, materializando culturas que al parecer se oponen al código inicial. Pero no sobreviven. Las variantes de "Siempre Cooperar" no son estrategias ganadoras. No son Luciferianas. No lo lograrán --- (y, ciertamente, no lo han hecho).
Para que cualquiera de las culturas indígenas de las Américas tenga estrategias ganadoras, el SOCG debió haber dicho algo como esto:
  1. Mis pensamientos brotan del Inconsciente Colectivo.
  2. "Yo" no está aparte del colectivo.
  3. Mi vida está tejida en la tela de la comunidad -- el colectivo.
  4. Ayudar a la comunidad que es la expresión de la integridad de la vida.
Un tal conjunto inicial de condiciones de operación representa casi la antítesis de lo que ha atestiguado la humanidad durante los últimos 6,000 años.
Lo que se obtendría SI se tomara el primer conjunto de código operativo y de manera Wolfram-esca se le diera avance rápido hasta más de 300 generaciones de existencia humana, se puede observar impregnando cada área de la vida humana.
Pero esto es Meditopia.
Así que nos ceñiremos a los efectos --- la historia --- de sólo un área por ahora.
La Medicina.



  1. Michael A. Cremo y Richard L. Thompson, The Hidden History of the Human Race (La Historia Oculta de la Raza Humana), p. xiii. El comentario se hace en conjunción con la introducción de Graham Hancock de la versión condensada de Cremo de su magnum opus, Forbidden Archaeology (Arqueología Prohibida). El comentario es en referencia a la "pre-historia", y no a la "historia moderna". Lo uso aquí porque el cimiento agrietado sobre el cual está construida la arqueología moderna imita las incorregibles grietas que hay en la Medicina Ortodoxa -- y, como lo veremos a medida que Meditopia se desarrolla, en muchas otras áreas de supuesto "conocimiento" reconocidas por los sumos sacerdotes de la ciencia moderna. Todos han sido perseguidos por la mano invisible de nuestro Sistema Operativo Cultural, como se evidencia enseguida.
  2. Campbell, Myths to Live By (Mitos en los Cuales Basarse), p. 3-4 . . . Casualmente, la noción de que vivamos en un Universo que apenas tiene más de 6,000 años de edad nos ha acompañado algún tiempo. El Arzobispo de Armagh, James Usher, "célebremente puso fecha a la creación en un Sábado de tarde el 22 de Octubre, 4004 A.C." Our Final Hour (Nuestra Hora Final), p. 185. Fue uno de los muchos durante el último milenio en salir con una fecha para la creación aproximada a esta.
  3. Lo he leído en más sitios de los que quisiera, pero aún notorio de Rifkin, Entropy (Entropía), p. 19-29; Barzun, From Dawn to Decadence (Del Alba a la Decadencia), p. 203-204. Como una nota al margen, Barzun de manera interesante no sale en defensa de Bacon ("El maestro de aquellos que saben") al describir la recomendación de este último de observar la naturaleza "libres de ideas preconcebidas" - un principio fundamenteal del método científico. (Y sin embargo, el descubrimiento de Stephen Wolfram de formas altamente complejas a partir de las reglas más siemples -- uno de los más grandes descubrimientos en toda mi vida -- se realizón observando el mandato de Bacon y no el de la metodología tradicional científica: A New Kind of Science (Un Nuevo Tipo de Ciencia), p. 108. Como el mismo Bacon anotó, los más grandes descubrimientos "científicos" se logran por accidente o entrega a la casualidad).
  4. Toynbee, A Study of History (Un Estudio de la Historia), p. 43.
  5. Quigley, Tragedy of Hope (Tragedia de la Esperanza), p. 3, 7.
  6. Ver Nota al pie de página #1. Cremo, The Hidden History of the Human Race (La Historia Oculta de la Raza Humana); primera cita: p. xviii. Las orbes se discuten en p. 120-122; 267. La segunda cita ha sido tomada de Mankind in Amnesia (Humanidad con Amnesia), p. 46 (la cita accesoria que Velikovsky toma de "Troilo y Crésida" de Shakespeare, I Acto). Casualmente, recomiendo las dos obras anteriores de Velikovsky que refuerzan lo obvio: que los catastrofistas tienen razón -- y los uniformitarios deberían ser visto como una reliquia del pasado: Worlds in Collision (Mundos en Colisión) y Earth in Upheaval (La Tierra en Conmosión). En mi forma de ver el mundo, los Uniformitarios de la ciencia moderna son a los Catastrofistas lo que los defensores de la Medicina Moderna son a los profesionales alternativos como yo, quienes somos estrictamente empíricos. Para quienes no estén familiarizados con la diferencia, recomiendo los coloquios de D.S. Allen en Cataclysm! (¡Cataclismo!), p. 17-18, 66; no obstante, el tratado de Velikovsky hace que el de Allan parezca de más corto alcance. Sin embargo, este último es más sucinto.
  7. Brad Steiger, The Philadelphia Experiment & Other UFO Conspiracies (El Experimento Filadelfia & Otras Conspiraciones OVNI), p. 97.
  8. Francis Crick, Life Itself: Its Origin and Nature (La Vida Misma: Su Orígen y Naturaleza). Lea el libro entero. Las páginas 73-78 proporcionan su explicación de porqué hay tan pocas posibilidades de que la vida haya podido comenzar en la tierra.
  9. Richard Leakey, et al., The Sixth Extinction (La Sexta Extinción), pp. 38-58, en un capítulo titulado "Los Cinco Grandes" detalla que la usanza nos hizo creer que hay cinco extinciones masivas previas en este planeta que precedieron la que usted y yo estamos cometiendo alegremente, junto con todos nuestros compañeros homo insapiens. No confundo el colapso de las civilizaciones individuales con algo tan drástico como una extinción en todo el planeta, pero mis lecturas de registros antropológicos actuales sugieren que han habido muchos más que cinco. Leakey hace mención de un ciclo promedio de 26 millones de años en la p. 57. Pero yo creo que es mucho más frecuente que esto como se lo sugiere en el texto siguiente.
  10. Richard Firestone, et al., The Cycle of Cosmic Catastrophes (El Ciclo de las Catástrofes Cósmicas).
  11. Ibid., Brulé (Lakota), p. 152-153; Ojibwa, p. 154-156; Azteca/Atayala, p. 161-162; Arawako, p. 169-170; Hopi, p. 177-178; Maltamuskeets, p. 193-194; Iroqués, p. 209-210; Pawnee, p. 217-218; Azteca, p. 224-225; Navajo, p. 234-235; Toba/ Pilag· (South America), p. 252-253; India, p. 263-264; Wintu (California), p. 290-291; Grecia, p. 299-300; Inca, p. 308-309; Kato (al norte de San Francisco), p. 324-325; Yurok, p. 337.
  12. D.S. Allan, J.B. Delair, Cataclysm! (¡Cataclismo!), p. 149. Tomado de Donnelly, I., 1894, Ragnarok: The Age of Fire and Gravel. (Ragnarok: La Edad del Fuego y Granizo). (Nueva York), vi + 452pp; p117, como es citado por Allan/Delair.
  13. Ibid., p. 150-151.
  14. Harold Wilkins, Mysteries of Ancient South America (Misterios de la Antigua Sudamérica), 1947.
  15. J. Douglas Kenyon (editor), Forbidden History: Prehistoric Technologies, Extraterrestrial Intervention, and the Suppressed Origins of Civilization (Historia Prohibida: Tecnologías Prehistóricas, Intervención Extraterrestre, y los Orígenes Ocultos de la Civilización), 2005.
  16. Ibid., p. 1.
  17. Ibid., p. 3; 53-68.
  18. Wolfram, A New Kind of Science (Un Nuevo Tipo de Ciencia), p. 17-22. Por cierto, este concepto no debería confundirse con la "entelequia", donde surge algo de complejidad cuando se junta un gran número de objetos simples. Dicha idea ha existido en la filosofía de la ciencia por muchos años. Esta complejidad surge de un concepto muy simple o "programa".
  19. Gleick, Chaos: Making a New Science (Caos: Haciendo una Ciencia Nueva), p. 4.
  20. Sheldrake, A New Science of Life (Una Nueva Ciencia de la Vida).
  21. McKenna, The Invisible Landscape (El Paisaje Invisible). Esto no se puede argumentar sin una larga explicación de la larga exposición de McKenna sobre el I Ching en lo relativo a la Regla 2(6) -- (el "I Ching" tiene 64 hexagramas, o dos a la sexta potencia), y el desarrollo resultante de su Onda Temporal Cero. Pero la persona verdaderamente intuitiva captará la idea en el Gráfico 32 en la p. 209, al final del epílogo.
  22. Seton, The Gospel of the Red Man (El Evangelio del Piel Roja), 1936, p. 31-32.
  23. Dawkins, The Selfish Gene (El Gen Egoísta), p. xxi. (En el Prefacio de la Primera Edición).
  24. Ibid., p. 21.
  25. En The Selfish Gene (El Gen Egoísta), p. 205, Dawkins explica el original: " ' El Prisionero viene de un ejemplo imaginario particular. La divisa en este caso no es el dinero sino las sentencias de los prisioneros. Dos hombres -- llámelos Peterson y Moriarty -- están presos, por sospecha de colaborar con el crímen. A cada prisionero, en su celda aparte, se lo invita a traicionar a su colega (DESERTAR) poniendo en su contra la Evidencia del Rey. Lo que suceda depende de lo que hagan ambos prisioneros, y ninguno sabe qué ha hecho el otro. I Peterson echa la culpa totalmente a Moriarty, y Moriarty hace creíble la historia al permanecer en silencio (cooperando con su otrora amigo, que ha resultado traicionero). Moriarty obtiene una pesada sentencia de prisión mientras que Peterson se safa ileso de la situación, habiendo sucumbido a la TENTACIÓN de desertar. Si se traicionan mutuamente, ambos serán declarados culpables del crimen, pero reciben cierto reconocimiento por la mutua deserción. Si ambos cooperan (el uno con el otro, no con las autoridades) negándose a hablar, no hay suficiente evidencia para declarar culpable del crimen principal a ninguno de los dos, y reciben una pequeña sentencia por una ofensa menor, la Recompensa de la cooperación mutua. Aunque parezca extraño llamar "recompensa" a una sentencia de prisión, así es como estos hombres lo verían si la alternativa fuese una temporada más larga tras los barrotes. Usted se dará cuenta de que, aunque las 'utilidades' no son en dólares sino en sentencias de prisión, las características esenciales del juego sí se preservan . . . Si usted se pone en el lugar de cada prisionero, asumiendo que ambos están motivados por intereses particulares racionales y recordando que no pueden hablarse uno al otro para pactar, usted verá que ninguno tiene otra opción que traicionar al otro, y por ende condenándose ambos a fuertes sentencias". La versión 'iterada' de este juego, desarrollada un número infinito de veces con los mismos jugadores, produce, como anota Dawkins, un nivel más alto de complicación, y "en su complicación radica la esperanza".
  26. Howard Bloom, The Lucifer Principle (El Principio de Lucifer), p. 2-3. Los comentarios sobre Descartes fueron tomados de la obra de Hiram Caton The Politics of Progress (La Política del Progreso), p. 63.
  27. Lynne McTaggart, What Doctors Don't Tell You (Lo que No te Dicen los Doctores), p. 15-41. La autora afirma que se ha comprobado que la mayoría de los más de 1,400 distintos exámenes de diagnóstico no funcionan muy bien (p.17). Prosigue enumerando los exámenes más comunes y algunos de los peligros que se relacionan con ellos. Escojo este texto como ejemplo porque McTaggart llega bastante lejos para alcanzar un balance.
  28. Neil Z. Miller, Vaccines: Are They Really Safe & Effective? (Vacunas: ¿Realmente son Seguras y Efectivas?). p. 105-106. El libro termina con su Sumario y Conclusiones. El libro comienza dándole a la medicina todo beneficio de la duda hasta que se presenta toda la evidencia, y la medicina organizada se ve forzada a aguantar el golpe. El libro concluye con la única posición posible para los que puedan revisar los particulares sin un interés en la medicina en sí: (1) Las vacunas para nada han sido la causa de un descenso epidemiológico de las enfermedades, (2) Ninguna vacuna es capaz de conferir inmunidad genuina, (3) Todas las vacunas pueden producir efectos secundarios, (4) Los efectos a largo plazo de todas las vacunas son desconocidos, (5) Algunas de las vacunas (cietadas) son especialmente peligrosas.
  29. Bian, Tonda R.; The Drug Lords: America's Pharmaceutical Cartel (Los Capos de la Droga: el Cartel Farmacéutico Estadounidense) p. 95. "Cualquier droga sin efectos tóxicos no es una droga en lo absoluto". -- Eli Lilly. Me parecen particularmente esclarecedores los comentarios del Dr. Andrew Weil en la p. 160, extraídos de su Health and Healing (Salud y Sanación), en particular que la medicina "carece de cualquier concepto claro de salud". Añade: "Escuché mencionar la palabra salud rara vez durante cuatro años en la escuela de medicina . . . los doctores alopáticos hacían falsas alabanzas a la medicina preventiva . . . "
  30. Dermer, Gerald B.; The Immortal Cell (La Célula Inmortal). " . . . He aprendido que hay una brecha vasta y mortal entre la realidad del cáncer, que golpea a los seres humanos, y la teoría del cáncer, que usan miles de investigadores en su búsqueda de una cura . . . es la cuenta de un escándalo científico y médico del más alto orden." (p. ix - xi). Así comienza el relato de Dermer en un libro que me dejó tan molesto a ciertos momentos que tenía que dejarlo a un lado. Todos los que estén en el campo de investigación en cáncer deberían leer este libro . . . pero, por supuesto, no lo hacen y no lo harán. Y ese es todo el asunto.
  31. Feuer, Elaine; Innocent Casualties: The FDA's War Against Humanity (Víctimas Inocentes: La Guerra de la FDA Contra la Humanidad). p. 65-79. Pude haber escogido cientos de fuentes para esta nota, pero el capítulo siete de este libro de Feuer, "La FDA -- Tan Peligrosa Como la Peor Enfermedad", hace un excelente trabajo de cobertura de la historia de la FDA en relación al ocultamiento de parte de esa agencia de suplementos nutricionales esenciales.
  32. Dreyfus, Jack; A Remarkable Medicine Has Been Overlooked (Se Ha Pasado por Alto una Medicina Remarcable). Cuando alguien tan poderoso como Jack Dreyfus gasta 20 años e incontables millones de dólares, ayuda a producir más de 10,000 estudios en 38 países, publicados en más de 250 revistas médicas, y aún no puede hacer que se mueva la FDA, uno sabe cuán poderosos son los caciques de las compañías farmacéuticas. El estudio en sí comienza en la p. 297)
  33. Abramson, John (M.D.); Overdosed America (América Sobredosificada), p. 96-97.
  34. Howard Bloom, The Lucifer Principle (El Principio de Lucifer), p. 331.
  35. Hiram Caton, The Politics of Progress (La Política del Progreso), p. 11.
  36. Steve Taylor, The Fall (La Caída), p. 29-49.
  37. Ibid., p. 49.
  38. Richard Heinberg, Memories and Visions of Paradise (Recuerdos y Visiones del Paraíso), p. 239.
  39. Steve Taylor, The Fall (La Caída), p. 50-51 y 104-124.
  40. Immanuel Velikovsky, Mankind in Amnesia (Humanidad con Amnesia), p. 43. La cita de Heinberg se ha tomado de Memories (Recuerdos), p. 82. La exposición completa sobre la causa de la caída está contenido en el Capítulo 5, "The Saddest Story" (La Historia Más Triste), pp. 81-111.
  41. Laszlo, Ervin, The Chaos Point (El Punto de Caos), p. 84-87.
  42. Rees, Martin, Our Final Century (Nuestro Siglo Final), p. 188.
  43. James Lovelock, The Revenge of Gaia (La Venganza de Gaia), p. 147-148 . . . Cuando contemplo los efectos que tendrá el enorme calentamiento global, no puedo evitar reflexionar en un antiguo dicho Birmano, "Cuando el lujo predomina, el fuego consume el mundo y el agua lo arrasa . . . " Mysteries of Old South America (Misterios de la Antigua Sudamérica), p. 24.
  44. Ludwig Wittgenstein, Tractatus Logico-Philosophicus, p. 6. Tomado de los comentarios de propuesta 2.012 y 2.0121.
  45. Taylor, The Fall (La Caída), pp. 28, 114-115.
  46. McKenna, The Invisible Landscape (El Paisaje Invisible), pp. 161, 170-175
  47. En el orden mencionado en este párrafo: Pocas personas tienen tiempo para leer todos los siete libros que ha escrito Zacharia Sitchin sobre este tema. Afortunadamente, hay un importante traslape, así que si no tiene tiempo de comenzar con The Twelve Planet (El Planeta Doce) (1985) y seguir en adelante, al menos lea el compendio en la séptima y última entrega de su serie Earth Chronicles (Crónicas de la Tierra) : The End of Days (El Final de los Días) Immanuel Velikovsky, Mankind in Amnesia (Humanidad con Amnesia) El resto de ideas se han tomado de fuentes diversas como Marshall Masters, David Icke, Jon Rappaport, Jim Marrs, Jim Keith, Ralph Epperson . . . para nombrar unos pocos que se manifiestan en estas líneas.
  48. Michio Kaku, Visions (Visiones), p. 350-353. Podría escoger ejemplos numerosos, pero quienes estudian física -- incluso como yo, un completo aficionado, fuera de mi campo, que me conformo con textos predigeridos para el hombre común, sin las matemáticas avanzadas -- saben que el Big Bang se trata de una vaga teoría que existe simplemente para ayudarnos a armar las piezas de la evidencia. Me parece apropiado que Kaku haya citado, no en uno o dos de sus libros, sino en tres, la siguiente y desgastada historia (que no hace más que resaltar mi argumento, aunque trata de la Teoría del Campo Unificado): "En 1958, el físico Jeremy Bernstein asistió a una charla en la Universidad de Columbia donde Wolfgang Pauli presentó su versión de la teoría del campo unificado, la cual desarrolló con Werner Heinsenberg. A Neils Bohr, que estaba entre la audiencia, no le impresionó. Finalmente, Bohr se puso de pie y dijo, "Aquí atrás estamos convencidos de que su teoría es descabellada. Lo que nos divide es si su teoría es suficientemente descabellada". Parallel Worlds (Mundos Paralelos), p. 186-187.
The Fall
Algo salió mal con las repercusiones del último episodio cataclísmico, como que el SOCG (Sistema Operativo Cultural Global) resultante de nuestro actual período civilizacional terminó dando una ventaja de supervivencia a las estrategias de juego codiciosas, egoístas, "Siempre Desertar, Pero Hazlo Ver Como Si Fuera Cooperación" -- para desventaja de estrategias de vida que se basan en la comunidad, son amistosas con la tierra, equilibradas en su relación con la Naturaleza, y placenteras para la gente común.
Nuestra era es aquella en la que el SCOG --- la Semilla --- estaba defectuosa al momento de su concepción. Nuestro mundo actual, echado a perder ecológicamente, socialmente y políticamente, arrasado por la guerra, la polución, infinita propaganda política centrada en el Elistismo y divorciado del mundo natural, el el resultado final desvolucionario.
Esta es la posición que toma el autor en este capítulo. El resultado final es respaldado por las conclusiones generales de Steve Taylor en THE FALL: the evidence for a Golden Age, 6,000 years of insanity, and the dawning of a new era (La Caída: la evidencia de una Edad de Oro, 6,000 años de demencia, y el amanecer de una nueva era).
Taylor de muestra su argumento de que "luego de 6,000 años de psicosis, quizás finalmente estamos recobrando nuestra cordura" (p. 303) -- basándose en tendencias históricas recientes y eventos actuales. En este punto en concreto, este autor no está de acuerdo. Desafortunadamente (o afortunadamente, dependiendo del punto de vista), sólo un evento de extinción masiva que sea suficiente para ocasionar la reescritura del SOCG traerá un "final a la demencia". Los factores inerciales del actual sistema operativo son demasiado grandes.

The Fall
El relato de Taylor sobre lo que se perdió de una Edad anterior, se desarrolla aún más en una obra anterior de Richard Heinberg, Memories and Visions of Paradise : Exploring the Universal Myth of a Lost Golden Age (Recuerdos y Visiones del Paraíso: Explorando el Mito Universal de una Edad de Oro). Hay muchos elementos comunes entre los enfoques de Heinberg y Taylor. Ambos avisoran un "regreso al Jardín", y la presente evidencia de que un cambio radical está en camino. Heinberg cita de la obra de Bucke Cosmic Consciousness (Conciencia Cósmica), usando un argumento que este Autor usó en Lumen (1986, p. 136-150) -- a saber, que nuestra especie enterá está envuelta en una tendencia evolucionaria expansiva que va de la Auto-conciencia hacia la Conciencia Cósmica.
Ahora me parece campechana cualquier noción de que dicho cambio pueda ocurrir sin un cataclismo.

Forbidden History
Editado por J. Douglas Kenyon, Forbidden History (Historia Prohibida) -- una colección de 42 ensayos sobre los "orígenes ocultos de la civilización" -- cubre una amplia franja. De lo más notable porque su importante tesis en Meditopia es que la Ciencia Moderna se ha tratado más del ocultamiento del conocimiento y/o su secuestro para beneficio de una Élite selecta, que de la búsqueda abierta de la Verdad.
Forbidden History (Historia Prohibida) es tan sólo una del montón de obras que recientemente han salido a la luz y que apoyan la Premisa #1 en este capítulo: que la historia no es lineal. Es circular . . . o, como enseña un antigo proverbio Indio, "No hay nada nuevo bajo el sol".

Path of the Pole
La moderna y ortodoxa historia arqueológica / antropológica /humana está aún sostenida por parte de los "uniformitarios". La completa noción de que la tierra sufre regularmente el desplazamiento de su corteza y que los polos norte y sur cambian de posición aún se considera dudosa. Admitir que el caso es tal, sería admitir completamente la derrota por parte de la ortodoxia y una declaración de victoria para los catastrofistas.
Pero dado el peso de la evidencia en mano -- que no ha sido más que realzada desde que Charles Hapgood escribió Path of the Pole (El Camino del Polo (escrita originalmente en 1952) -- ¿cuándo será que la ortodoxia tire la toalla?
"Información en gran parte empírica indica que en cada punto de la superficie terrestre que se haya estudiado cuidadosamente, han tenido lugar muchos cambios climáticos, aparentemente muy a menudo. Esto . . . se puede explicar si la corteza exterior virtualmente rígida de la tierra sufre, de vez en cuando, un desplazamiento extensivo de sus capas interiores, plásticas y viscosas, quizás fluídas. Dicho desplazamiento puede tener lugar como consecuencia de fuerzas comparativamente ligeras ejercidas sobre la corteza, que se derivan del momentum de rotación de la tierra, lo cual tendrá a alterar el eje de rotación de la corteza de la tierra . . . Creo que esta idea más bien sorprendente, incluso fascinante (del desplazamiento de la corteza) merece la seria atención de cualquiera que se preocupe sobre la teoría del desarrollo de la tierra".
Dicho pronunciamiento no fue hecho por un fanático del cataclismo. Albert Einstein lo escribió en el Prólogo de la Primera Edición de la obra de Hapgod, tres años antes de su muerte en 1955. Esto tan sólo refuerza las lecciones aprendidas de los experimentos de Linus Pauling en los Capítulos 1 y 4: no importa cuán alto se ascienda en la escalera del éxito en el mundo de la ortodoxia, uno peligra de que los colegas manchen sus ideas, si no acaso su reputación, si uno no se adhiere estrictamente a la declaración de realidad de la ortodoxia.

Worlds in Collision
La obra de Immanuel Velikovsky Worlds in Collision (Mundos en Colisión) (1950) fue el primero de cuatro libros escritos por este admirado físico sobre el tema de su visión del catastrofismo.
Habiéndolo comprendido, al lector se le presenta una serie tan desconcertante de evidencia -- arqueológica, histórica, y de un sorprendente número de fuentes indígenas -- que hay que preguntarse cómo la ortodoxia ha podido sobrevivir tanto tiempo.
A estas alturas debería ser fácil contestarlo: después de todo, si la comunidad médica ortodoxa puede convencer al público de que terapias radicalmente tóxicas como la quimioterapia y la radiación son realmente buenas para ellos, entonces pueden hacer que un público inocente crea cualquier cosa.

Mankind in Amnesia
La humanidad, en el marco teórico de Velikovsky, es la víctima de inenarrable destrucción planetaria. De manera colectiva, inconscientemente buscamos aliviar nuestro trauma, mientras buscamos ocultar de manera paradójica la verdad sobre lo obvio. Esto explica, en parte, con lo abrumadoramente absurdo que sea que la arqueología ortodoxa haya aceptado alguna vez la posición de uniformidad en primer lugar, que nuestra especie se adhiera tan testarudamente a una cosmovisión de que el cataclismo mundial sea extraordinariamente escaso. La posición de Velikovsky no es una conjetura descabellada. Muy considerado como el más grande psiquiatra del siglo 20, Velikovsky estaba apenas explorando lo que los psiquiatras observan en sus víctimas todo el tiempo. El único punto debatible es: ¿podría estar actuando la humanidad, a través de su incosciente colectivo, como una víctima de la amnesia? ¿Podría esto explicar la completa destrucción de los sistemas de soporte vital del planeta?
La opinión de Velikovsky es bastante posible, aunque no es exclusiva de, o un rechazo a, la teoría de un actual SOCG egoísta y suicida como la base de nuestra actual era civilizacional.

The Cycle of Cosmic Catastrophes
Velikolvsky se basó en registros escritos -- la mayoría antiguos -- para argumentar sobre la frecuencia de eventos cataclísmicos en nuestro planeta. Basándose en una serie de evidencia arqueológica más reciente, Firestone (et al.) demuestra que un solo evento cósmico (por el cual él denomina la explosión de la Supernova Geminga aproximandamente hace 43,000 años como la candidata más posible) fue la causa no de una, sino TRES eras cataclísmicas distintas y separadas en The Cycle of Cosmic Catastrophes (El Ciclo de las Catástrofes Cósmicas). De ahí traslapa la evidencia arqueológica reciente con coincidentes historias indígenas las cuales concuerdan con el hallazgo científico.
Estos eventos -- todos suficientes para reescribir el SOCG en sus respectivas épicas -- son el tema de numerosas historias indígenas. Extrañamente, todas esas historias contienen los mismos elementos comunes: "(1) El Creador advierte de problemas (i.e. ¿comparable a la Madre Tierra enviándonos señales de angustia en nuestros tiempos?, (2) Casi todos ignoran las advertencias, (3) Las pocas personas que escuchan toman medidas para salvarse a ellos y a los demás, (4) Fuego, rocas, y/o hielo caen pronto del cielo, (5) Se forman espesas nubes, caen fuertes lluvias, y comienzan las inundaciones, (6) Perece mucha gente, plantas y animales, (7) Algunos sobreviven para construir y repoblar el mundo." (p.154).

The Lucifer Principle
Cataclysm! (¡Cataclismo!) constituye el caso más convincente que yo haya visto para una catástrofe cósmica hace más de 10,000 años. Corresponde muy de cerca a "el Diluvio", tal cual se describe en el Génesis. Faetón es el candidato escogido por D.S. Allan y J.B Delair, pero para la tesis actual de este autor, la causa es bastante irrelevante. Más importante es la presentación de una cantidad asombrosa de evidencia contundente de que esta catástrofe rehizo nuestro mundo, su topografía, y sin lugar a dudas . . . su SOCG.

The Lucifer Principle
La noción de que cualquier "sistema operativo" opera nuestra "Matriz", decididamente favorece el mal por sobre el bien, no sorprenderá casi a nadie. Howard Bloom no dice eso exactamente -- hay que unir los puntos uno mismo -- pero sí aclara que lo que NOSOTROS llamamos "mal" en un sub-producto del proceso creativo.
La idea -- y conclusión -- es vieja y desgastada. El mismo Bloom abre con la historia de Marción, un "influente hereje Cristiano" -- cerca del 200 D.C. -- dio un vistazo al mundo que le rodeaba y llegó la conclusión de que "el dios que creó nuestro cosmos no puede haber sido bueno. El universo fue atravesado por flechas atroces -- violencia, masacre, enfermedad, y dolor. Estos males fueron de manufactura del Creador. Seguramente él ha de ser una fuerza perversamente sádica, una fuerza cuya influencia debería ser prohibida de la mente de los hombres" (p. 1).
Sin embargo -- recientemente -- he oído este mismo refrán de una cantidad de fuentes sorprendente. El año pasado, de casualidad leí la última obra de Kurt Vonnegut antes de partir de este maravilloso lugar. Sus palabras finales son contundentes: "Cuando el último ser viviente / muera por culpa nuestra. / Cuán poético sería / si la Tierra pudiera decir, / en voz a flote / talvez / desde el fondo del Gran Cañón. / 'Se acabó'. / La gente no estaba a gusto aquí." (See A Man Without a Country (Un hombre Sin País), p. 137.) Él hace poco por dar alguna indicación en su composición final de que a sus 82 años, no encontró nada señaladamente "bueno" en la humanidad.

"Por mi parte la evolución se puede ir al demonio. Vaya equivocación que somos. Hemos herido de muerte a este dulce planeta que posibilita la vida ... con un siglo de uso excesivo de la transportación".(p. 9)
Kurt Vonnegut

Pero él está aún más cerca de la "señal", (como en Twain) al mencionar una de las últimas obras de Samuel Clements, una curiosa y corta historia titulada The Mysterious Stranger (El Misterioso Desconocido).
" . . . si (alguien duda que) somos demonios en el Infierno, debería leer The Mysterious Stranger (El Misterioso Desconocido), escrito por Mark Twain en 1898", escribe Vonnegut, " . . . En esta corta historia él prueba para su sombría satisfacción y también para la mía, que fue Satanás y no Dios quien creó el planeta tierra y la 'maldita raza humana'. Si tiene dudas, lea su periódico mañanero. No importa qué periódico. No importa de qué fecha." (p. 111-112).
Twain concluye su historia citando el carácter representativo de "Dios", como dice el protagonista: "¡Qué raro! que uno no haya debido sospechar hace años -- ¡hace siglos, eras, eónes! -- haber existido, sin compañía, por toda la eternidad . . . (haber residido en un sueño con) un Dios que pudo hacer hijos buenos tan fácilmente como malos, pero prefirió hacerlos malos; que pudo haberlos hecho felices a cada uno de ellos, pero nunca hizo feliz a ninguno; que les hizo apreciar su amarga vida, pero mezquinamente se la interrumpió; que dio a sus ángeles felicidad eterna inmerecida, pero pidió que sus otros hijos se la ganen; que dio a sus ángeles vidas sin dolor, pero maldijo a sus otros hijos con mordaces miserias y efermedades del cuerpo y el alma; que habla de justicia e inventó el infierno -- habla de misericordia e inventó el infierno -- habla de Reglas de Oro, y de perdón multiplicado setenta veces siete, e inventó el infierno; que habla de moral a los otros y él mismo no tiene una; que desaprueba los crímenes, pero comete todos ellos; que creó al hombre sin invitación, y luego intenta cambiar la responsabilidad por los actos del hombre al hombre mismo, en vez de ponerla honorablemente donde debe estar, sobre él mismo; y finalmente, con completa torpeza divina, ¡invita al pobre y abusado esclavo a adorarlo! . . . (p. 252-253).
Tal disonancia proviene de los lugares más raros. Recuerdo haber vuelto a leer el Libro del Eclesiastés (Antiguo Testamento) cuando estaba en prisión y haber llegado a la conclusión de que si el Rey David (el supuesto autor) pudo escribir algo tan nihilista, a qué conclusiones llegaríamos el resto de nosotros. "He visto todas las obras hechas bajo el sol; y, quién lo diría, todo es vanidad y mortificación del Espíritu. Arbol que crece torcido jamás su tronco endereza; no se puede enumerar lo que no está ahí . . . Me entregué de corazón a conocer la sabiduría y a conocer la locura y la insensatez. Percibí que esto también es turbación del espíritu. Porque en mucha sabiduría hay mucho dolor; y el que aumenta su conocimiento aumenta su aflicción". (Eclesiastés, 1:14,15,17,18. Biblia, p. 505.)
Tales palabras difícilmente vienen de la mente de un hombre que cree que el mundo reposa sobre los cimientos del bien.

Desde la época que yo era un niño -- mucho antes de hacerme meditador a la edad de 15 -- o incluso de entrar al seminario (a los 16), yo tenía la impresión, el presentimiento, el sentimiento certero de estar viviendo en un tiempo de enorme desbalance. Y sin embargo -- esta corrupción, este defecto monumental que estaba impregnada en todas las facetas de la existencia humana, era un estado temporal, y no una proclama de la condición permanente del hombre.
El hecho que las enseñanzas de los indígenas de todo el mundo hablen de una Edad de Oro previa a la presente, confirma mi propia sospecha. Me dice que el Mundo Luciferiano de Bloom es una proclama de nuestra era y no del potencial del hombre.
Me dije que con el SOCG correcto puesto en funcionamiento en las secuelas del siguiente cataclismo, podemos volver a la Edad de Oro. Podemos crear una sociedad global donde jubilosas versiones de "Siempre Cooperar" tienen una oportunidad.
Podemos crear un mundo en total y completo contraste con éste -- un mundo que no es . . . Luciferiano.

A New Kind of Science
La obra de Steve Wolfram New Kind of Science (Un Nuevo Tipo de Ciencia) proporciona los cimientos para mi creencia de que el modelo de un SOCG (Sistema Operativo Cultural Global) es una herramienta útil para comprender el estado actual de nuestro mundo.
¿Y qué o quién pone a funcionar un SOCG? Muchos autores insinúan que un SOCG existe, pero ninguno proporciona una respuesta satisfactoria. Talvez nunca se puede saber con certeza. Zacharia Sitchin puede decir que los antiguios textos Sumerios tienen la respuesta: que somos una raza esclava, el resultado de avanzada manipulación genética (la cual explicaría, por supuesto, el inexplicable "eslabón perdido" que ha acosado a los antropólogos durante toda la existencia de la disciplina) -- que la codicia y egoísmo de nuestra Era son las sobras remanentes de fuerzas extraterrestres que vinieron al planeta hace eones, no para vivir en armonía aquí con sus otros habitantes, sino para explotar sus minerales.
Se me hace muy difícil descartar a Sitchin -- o a los escribas Sumerios que compusieron las antiguas obras que son el manantial del material de Sitchin. No es simplemente que las tesis de Sitchin -- que son varían tan radicalmente, incluso desafíen, a nuestra "narrativa común" como cualquiera en la no-ficción popular, sino más bien su aire de autenticidad. (Mi principal reserva reside en el hecho de que Sitchin describe un "Annanaki" que co-existió con los "humanos" durante enones, de hecho, trans-cataclísmicamente a través de múltiples reescrituras de los SOCG).
Extrañamente, obtuve un respeto renovado por la obra de Sitchin cuando consideré las implicaciones de la obra de Cleve Backster's con las plantas. (La conexión no es inmediatamente intuitiva, así que lo explico abajo).
Sin embargo, esta, o cualquier otra teoría que intente resolver el acertijo de qué pudo haber puesto a funcionar nuestro actual SOCG, está delimitada a lo contencioso. Nuestra aventura para encontrar una "condición de inicio" o agente causante puede siempre ser conjetural. No nos queda más que preguntarnos (1) qué agente escribió, creó, o de otra forma moldeó esas pocas y sensibles primeras líneas de código del SOCG que dieron origen a nuestro mundo Luciferiano, y (2) bajo qué condiciones pudo florecer el SOCG candidato -- aplastando otros candidatos posibles a raíz de esto. Esta aventura es, a mi parecer, tanto impenetrable como irrelevante. Sabemos por su floreciente resultado que existe -- incluso si estamos impedidos de saber los detalles exactos con certeza.
Esta posición no me avergüenza.
Los astrofísicos argumentan este mismo tipo de preguntas al debatir los pormenores del Big Bang. Incluso con la inclusión relativamente reciente de la Teoría de Cuerdas, he encontrado que la mayoría de las explicaciones de eventos antes y durante el Big Bang son tan desatinadamente conjeturales como cualquiera que haga yo sobre las condiciones que originaron nuestro SOCG. [48]

Primary Perception
Me familiaricé primero con la obra de Cleve Backster cuando era adolescente con la obra de Tompkins The Secret Life of Plants (La Vida Secreta de las Plantas) (1973). La actualización del 2003 de la obra de Backster, Primary Perception (Percepción Primaria) se expandió enormemente sobre la pequeña sección dedicada a Backster en la obra anterior.
Talvez todo lector que se encuentre con estas obras salen con una impresión diferente. He aquí la mía -- la versión corta, por supuesto -- y he aquí la relevancia para el actual capítulo: el hombre moderno, "civilizado" -- homo industrialis -- ponga el nombre que usted quiera para describir a nuestra especie -- es una aberración extrema, tan completamente divorciada de la Naturaleza y del funcionamiento de este planeta, que no resulta equivocado, o un conveniente giro poético, decir que somos inmensamente inferiores a las plantas ordinarias.
La obra de Backster repetidamente apunta a un mundo de plantas donde los organismos se comunican "telepáticamente" -- algunas veces a través de distancias extraordinarias. Mientras que nosotros experimentamos los límites de los cinco sentidos -- vista, no tan buena como la de las águilas; olfato, no tan bueno como el de los perros; oído, tacto, y olfato, no tan bueno como el de demasiados otros animales para nombrarlos . . . las plantas en su mundo tienen aproximadamente veinte sentidos. Las innumerables maneras en que las plantas están "enraizadas" en la tierra, se comunican con su alrededor, y comparten empatía con otros organismos -- incluso a nivel celular, me hace preguntarme a qué punto de demencia hemos reunido la audacia de llamarnos a nosotros mismos "sapiens" -- una especie inteligente.
La interpretación de Sitchin de los textos Sumerios suena absolutamente chiflada -- pero sólo en relación a la narrativa común. Si no somos el resultado aberrante de pictogramas genéticos de criaturas extraterrestres más inteligentes que nosotros . . . si no somos una raza humanoide mutante -- un virus parásito de este planeta, ¿entonces porqué nos comportamos como si lo fuéramos?
Y, sin embargo . . . censurador de mi propia raza como pueda sonar, estoy motivado, cuando leo las historias indígenas sobre la vida "antes de la Caída", a creer que dentro de nuestro actual SOCG está el poder de reducirnos a dichos salvajes primitivos e industriales. Al otro lado del siguiente cataclismo estará un nuevo SOCG, uno que reconocerá la locura de nuestro actual camino, uno que nos permitirá recuperar lo que perdimos antes de la "Caída".

The Selfish Gene
Decidí usar una sección deThe Selfish Gene (El Gen Egoísta) de Dawkins para ilustrar las distintas estrategias que puede hacer un sistema operativo (en este caso, las reglas de un juego llamado "Dilema del Prisionero Iterado"). Las reglas del juego determinarán en última instancia cuáles estrategias son más exitosas bajo los dictámenes de aquellas reglas . . . justo como están ocultos dentro de las fórmulas de Wolfram, los resultados -- algunos bastante inesperados -- que deben florecer a partir de ello.

Prisoner's Dilemma
No soy un experto de Teoría de Juego, pero sentí que era importante el empleo del "Dilema del Prisionero" para demostrar la relación entre las reglas de un conjunto esencial de condiciones ("sistema operativo") y aquellas extrategias que mejor las exploten.
El libro de Dawkins es muy pobre en tanto que texto elemental (al igual que este capítulo), así que, para una introducción más completa a esta área de teoría de juego, su historia, y la vida de uno de sus antiguos innovadores (John von Neumann), recomiendo Prisoner's Dilemma (El Dilema del Prisionero). Esenciales, también, son los volúmenes más recientes sobre "cooperación" por Robert Axelrod.

The Revenge of GAIA
James Lovelock, el querido promotor, por más de 20 años ahora, del concepto de "Gaia" (la idea de que nuestra Madre Tierra, con sus amplios sistemas de control, exhibe características que usando incluso los criterios más estrictos en biología constituyen evidencia de un organismo vivo distinto), ha tirado la toalla. Oh claro -- proporciona la barra "¡Vamos equipo, vamos! ¡Podemos ganar! -- de hecho, está en su carátula, "Aún podemos salvar a la humanidad".
Sin embargo, por debajo de la fanfarria -- si uno lee el libro en toda su extensión -- está el singular sentido de que el puntaje del partido es 36-0; el equipo de uno está perdiendo; quedan dos minutos en el último tiempo . . . ¿pero qué se puede hacer? ¿No se puede ir a hacerle barra al otro equipo, o sí?
Ervin Laszlo ve a través de la fanfarria, también, y percibe la posición de Lovelock como un reconocimiento de que hemos pasado el "punto sin retorno" (p. 31). En su The Chaos Point (El Punto de Caos), argumenta que no es demasiado tarde (p. 84-85) -- pero aún en su súplica ("Siete Años para Evitar el Colapso Global . . . "), detecto cierta cobardía.
Más importante todavía, pienso que Laszlo no comprende lo principal: él quiere renovación, pero se niega a reconocer que cuando las cosas están tan -- bueno . . . ¿qué puedo decir? Nada que no sea vernacular servirá aquí -- cuando las cosas están tan totalmente, completamente, e irreversiblemente hechas mierda, no puede haber renovación sin cataclismo.
No puede haber vida sin renacimiento, y no puede haber renacimiento sin muerte.
No se puede salvar este sistema global --- va más allá del remiendo . . . de lo que el estado indescriptiblemente decadente de la medicina moderna es apenas un microcosmo (el cual, como veremos más adelante, comparte sus virulentas características en todo el espectro de lo que llamamos civilización).
Necesitamos una completa revisión de nuestro SOCG . . . desafortunadamente, no lo obtenemos sin un cataclismo.
Y hay signos inequívocos de que la Madre Naturaleza -- que ya casi ha tenido suficiente con la humanidad -- no tiene escrúpulos para hacer arreglos . . .

How Can One Sell The Air?
Jared Diamond se equivoca al afirmar que los pueblos Nativos de las Américas "perdieron" ante fuerzas superiores Europeas meramente porque eran tecnológicamente inferiores. La ostensible deficiencia técnica en el armamento fue un síntoma de algo mucho más fundamental. La inhabilidad de los Americanos Nativos para asesinar, saquear, y robar a un ritmo -- aún cuando aprendieron cómo se supone que hay que jugar el juego Europeo -- que no podía competir con sus oponentes, nació de culturas operativas deficientes que no jugaban bien en el actual SOCG.
Esta disparidad es apreciable en un famoso discurso dado por el Jefe Seattle de la tribu Squamish en lo que hoy es el Estado de Washington. El valor que da a la conexión del hombre con su medioambiente está en extremo contraste con los valores la estrategia ganadora de nuestro SOCG. El extracto, abajo, anuncia este abismo:
Cada trozo de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada aguja de un abeto, cada playa de arena, cada niebla en la profundidad de los bosques, cada claro entre los árboles, cada insecto que zumba es sagrado para el pensar y sentir de mi pueblo. La savia, que sube por los árboles, es la sagrada experiencia y memoria de mi gente.
Los muertos de los blancos olvidan la tierra en que nacieron cuando desaparecen para vagar por las estrellas. Los nuestros, en cambio, nunca se alejan de la tierra, pues es la madre de todos nosotros. Nuestros muertos siempre aman y recuerdan los riachuelos, los silenciosos pasos de la primavera, las centellantes oleadas en la superficie del estanque, los colores llamativos de las aves. Somos una parte de la tierra, y ella es una parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas: el ciervo, el caballo, el gran cóndor, estos son nuestros hermanos. Las escarpadas montañas, los húmedos prados, el cuerpo sudoroso del potro y del hombre, todos son de la misma familia. Por eso, cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el recado de que quiere comprar nuestra tierra, exige demasiado de nosotros . . .
(Aún así) consideraremos vuestra oferta . . . No será fácil. Esta tierra es sagrada para nosotros. Nos sentimos felices en los bosques y riachuelos. El agua cristalina que corre por los arroyos no es sólo agua, es también la sangre de nuestros ancestros. Si os vendemos la tierra, tenéis que recordar que es sagrada para nosotros, y enseñarlo así a vuestros hijos, que es sagrada. Cada reflejo fantasmal en las claras aguas de los lagos es el recuerdo de los hechos y la memoria de mi gente . . .
"Si os vendemos la tierra, tenéis que recordar, y enseñar a vuestros hijos, que los ríos son nuestros hermanos, y en adelante los vuestros, y tratarlos con el mismo cariño que se trata a un hermano. Es evidente que el hombre blanco no lo entiende. Le es indiferente una tierra u otra, porque es un vagabundo que viene en la noche y toma de ella lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga, y cuando ha ganado la pelea, la abandona. Deja atrás la tumba de sus padres, sin importarle. Saquea la tierra de sus hijos. Y le es indiferente. La tumba de sus padres y el patrimonio de sus hijos son olvidados por el hombre blanco, que trata a su madre la tierra y su hermano el firmamento, como a objetos que se compran, se usan y se venden, como ovejas o cuentas de colores. Hambriento, el hombre blanco acabará tragándose la tierra, dejando tras de sí sólo un desierto.
El hombre blanco es como una serpiente que come su propia cola para sobrevivir. Y la cola cada vez es más corta. Nosotros hacemos las cosas de manera distinta a la vuestra. No vivimos bien en vuestras ciudades, que parecen lunares negros en la faz de la tierra. La vista de vuestras ciudades hiere los ojos de mi gente como el rayo de sol que apuñala los ojos de quien sale de una obscura caverna.
El aire es de gran valor para nosotros, pues todas las cosas participan del mismo aliento -- el animal, el árbol, el hombre, todos. Al hombre blanco no le importa el aire que respira. Como un hombre que sufre por muchos días, embotado en su propio hedor.
Si os vendemos nuestra tierra . . . os pongo esta condición: debéis enseñar a vuestros hijos que el suelo bajo sus pies responde más amablemente a nuestros pasos que a los vuestros, porque está enriquecida con las vidas de nuestros descendientes. Enseñad a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Lo que le ocurre a la tierra también le ocurre a los hijos de la tierra. Si el hombre escupe en el suelo, se escupe a sí mismo. Lo sabemos. La tierra no le pertenece al hombre blanco; el hombre blanco le pertenece a la tierra. Lo sabemos muy bien. Todo está unido entre sí, como la sangre que une a una misma familia. Si matamos a la serpiente, los ratones de ese campo se multiplicarán y destruirán nuestro maíz.
Todo está unido entre sí. Lo que le ocurra a la tierra le ocurre a los hijos e hijas de la tierra. El hombre no creó la trama de la vida; es sólo una fibra de ella. Lo que haga con ese tejido, se lo hace a sí mismo.
Las tribus se componen de hombres, nada más. Los hombres vienen y van, como las olas del mar. Los blancos tan superficiales pasarán, quizás antes que las otras tribus. Continuad contaminando y corrompiedo vuestro lecho y una noche cualquiera moriréis ahogados en vuestra propia suciedad.
Eso sí, caminaréis hacia la extinción rodeados de brillo y gloria, espoleados por el dios que os trajo a esta tierra y que por algún propósito especial os dio dominio sobre ella. Ese destino es un misterio para nosotros, porque no entendemos qué sustento queda cuando todos los búfalos se hayan masacrado, los caballos salvajes hayan sido domados, el rincón más secreto del bosque invadido por el ruido de la multitud, y el paisaje de las colinas esté plagado de alambres parlantes. ¿Dónde está la espesura? Desapareció. ¿Dónde está el águila? Desapareció. ¿Y cómo es decir adiós al caballo veloz y a la caza? El final de la vida y el comienzo de la sobrevivencia.
Si os vendemos nuestra tierra, la copará el audaz hombre joven . . . Vuestros muertos van a caminar entre las estrellas, pero nuestros muertos vuelven a la tierra que aman. El hombre blanco nunca estará solo a menos que, algún distante día, destruya las montañas, los árboles, los ríos, y el aire. Si la tierra llega a ese punto, y los espíritus de los muertos, que aman la tierra, no quieren volver más y visitar a sus seres amados, entonces en ese resplandor de luna que atraviesa los ojos, el hombre blanco caminará por su desierto en gran soledad . . .


[Extracto de la versión de Ted Perry del discurso del Jefe Seattle en 1854, How Can One Sell the Air? (¿Quién Puede Comprar el Cielo?, p. 49-61. ]

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